HG#28: De la promoción mundial a la accesibilidad a una identidad nacional anticorrosiva.

En el país del color VERDE, (léase-entiéndase lejos de cualquier añoranza o trinchera política), verde entonces por su exuberancia biológica, por sus habitantes y su proceso fotosintético cotidiano, natural, concepto que llevado al plano social agrada, proceso que nos unifica y distingue, proceso habitual. La posición geográfica de Costa Rica y el exotismo derivado de esta, mágicamente nos promociona como diversos, en un mismo canasto de 51.000 kilómetros cuadrados, bastante pequeño, pero nido al final, un verde pasivo y discreto, pero dispuesto a hacerse notar en altas y bajas claves, diversos siempre dentro del pantone de verdes indiscutibles.

Así se pone de moda un país, así vende una nación en flora y fauna su exuberancia, se posiciona y se hace con múltiples e importantes galardones en otras latitudes, incluso en aquellas de las cuales hemos aprendido sobre metodología y técnica, con disposición o no, a la fuerza o voluntariamente, henchidos los ciudadanos con la bandera eco VERDE, cuyo color no siempre es accesible para todos (los costarricenses), casi nunca diría, es sólo la tajada de queso en la ratonera, ¡vaya que ha funcionado! (http://www.nacion.com/economia/segundo-consecutivo-Costa-Rica-Berlin_0_1548045251.html).

No hablaremos de indicadores, #LAPALABRAESCRITA no pretende hacerse con ellos para convencer. Para dar paso a los demás colores, y para invitar a esta reunión de caracteres a otros tópicos (arroz con mango VERDE), introduzco el tema urbano, específicamente al asunto de la vivienda, axialmente a la vivienda a la que a alguien se le ocurrió apellidar como VIVIENDA DIGNA, sin segundo apellido, tajante y seco. Siguiendo la tradición, entiendo entonces desde mis primeras rayas y onomatopeyas al viento, que lo digno confina a lo no digno y que HABITAR en una vivienda no digna pues convierte al atrevido que lo haga en un ser no digno, ¿no digno de qué?, saquen sus propias conclusiones. Como es necesario amalgamar nuestras formas, colores y sabores para no perder el hilo y terminar vestidos “de época” de nuevo, jugando con estilos que venían sin manual de uso, el juego de palabras admite la vacilación argumentada de estas palabras, sin llegar a saber a ironía, sino a cualquier trago etílico que arde al inicio en la garganta pero que se toma con gusto, lo mejor está por venir. Desapercibido ha pasado en la retórica de los narradores de ciudad y país, con la excepción magistral del trabajo pictórico del Arquitecto y Pintor Rafael Ángel García Picado, en adelante “Felo”, quien trabajó con ímpetu juvenil y gran concepto la idea de transformar en arte -con gran pericia- la esencia de la que en algún momento fue llamada a reformar la vida de los costarricenses que sufrían de humedad y goteras en sus techos de teja de barro cocido, en aquella, la típica casa [ventana-puerta-ventana], la cual es extrañada aunque nunca haya sido conocida, más por sus jardines pomposos que por su diseño, espacialidad y ergonometría, vaya que eran otros tiempos, hablo de la lámina de Zinc, la salva-tandas, la multiuso, la accesible, la identitaria, la nuestra.

Con la misión de registrar estas palabras con sentido crítico discutible siempre, remito a la LÁMINA ONDULADA HG#28 (Hierro Galvanizado de calibre 28, tecnicismo ingenieril) en términos de su uso en la vivienda promedio en Costa Rica, y más esencialmente apelando a la razón común de ese uso y lo que esto representa para los costarricenses en algún remoto rincón de su conciencia o en el uso pleno de la misma (la conciencia como un objeto de uso diario, se camina, se come, se tiene sexo con o sin conciencia, es una decisión tan inapelable como fundamental e importante), como un baluarte de la desidia, como un parámetro de estancamiento, como un recurso “accesible” que de aquel VERDE país, solo toma su tono cromático para la pintura base anticorrosiva que sólo “si alcanza la plata” se le coloca con el fin de potenciar las características -que per se- la inocente ondulada lámina ya debió poseer y por las cuales ya se pagó algún dinero. Su pátina verduzca-marrón dolorosa, marca indeleblemente las décadas de despreocupación de una sociedad encerrada en latas de zinc, vendida al por mayor y al detalle, con variadas certificaciones de calidad, resistencia, anticorrosión, ligereza y seguridad, existen barriadas informales en toda Costa Rica llamadas “Las Latas” en honor a la presencia imperante de este material constructivo que cándidamente solo se proponía (en su génesis) tapar goteras y musicalizar las noches lluviosas en los países tropicales cuyo promedio anual de lluvia es tan alto que permite esa diversidad de VERDES populares con los cuales hemos llegado a ser visibles en el mapa mundi, “COSTA RICA, el país VERDE”, no neguemos que nos resuena y de alguna u otra manera nos llena de orgullo. Acá, en fondo, la necesidad de discusión se sale de aquel canasto de 51.000 kilómetros cuadrados llamado Costa Rica, es un tópico tropical mal resuelto en estas latitudes, achaco esta patología común a la industrialización de las soluciones de vivienda, hoy obsoletas, la lámina ondulada no piensa, se corroe disimuladamente, no hay proceso de galvanización que se resista a la naturaleza misma en el trópico, principio básico, la lámina prostituida y popular en lo popular llegó para quedarse y pide reemplazo, más no encuentra oídos atentos, solo desidia e indiferencia, males sociales que estancan mentes, se naturalizan y se solidifican, son parte de nuestra historia y por eso hoy ocupan estas letras, parto natural de quienes (como yo) perciben a este instante como el momento histórico para dejar de alardear/lamentar que la informalidad está inalienablemente presente en nuestro historia y forma de hacer las cosas.

LA VIVIENDA es digna en cuanto es ocupada, de la forma que sea, por 1 o 12 personas, gatos perros, cerdos, caballos y ratones, la dignidad es un VALOR con alto valor proteínico para una sociedad, sub valorada por siempre en el “corre corre” cotidiano, lo VERDE no es en exclusiva digno, la paleta de colores es amplia, y los marrones y demás tonos olivos corroídos del HG#28 son parte de esa identidad perseguida con anhelo, (in) voluntariamente, el HABITAR define, identifica y posiciona al mismo tiempo que EVOLUCIONA, es momento de dar el paso, de la ciudad de cromos y fachadas onduladas corroídas, DIGNO es que los ciudadanos hablemos sobre esto.

 

 

 

 

Arquitecto Mauro Quirós Bustos.

Director de FOCUS taller de Arquitectura Experimental.

focus.tallerexperimental@gmail.com

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